¿Y a mí, qué?
La última moda en los periódicos: recortar el escaso espacio dedicado a la información para incluir la huella de lo que se ha dado en llamar “periodismo ciudadano”. En las páginas del gratuito ADN ha aparecido, en la parte superior de la noticia principal de cada sección, un apartado llamado Xpresate. (Utilizar “Exprésate” suponía caer en un arcaísmo). En ese recuadro, una persona ajena al diario y a la profesión periodística se xpresa. Sobre la muerte de Milosevic leí ayer: “Ahora habrá un criminal menos, aunque no ha pagado todo el daño que ha hecho” (Francisco Sarmiento). ¿Y a mí, qué?
Tal “invasión ciudadana” no se limita a las ligeras páginas de los periódicos gratuitos. Diarios de peso incuestionable también se han apuntado a esta práctica a veces populista, que antes se reducía a pequeñas encuestas y a las cartas al director. El Correo, del grupo Vocento, ha realizado en los últimos días una renconversión de su producto, incluyendo en algunas secciones las palabras de quienes envían e-mails a elcorreodigital.com. En la primera página de deportes, este periódico dedicó ayer dos columnas de cinco a las opiniones de los lectores acerca del último partido del Athletic. “¡Qué nervios pasé con el penalti de Iraola y Tiko, pero me llevé una alegría como hacía años! Creo que la mala suerte nos ha abandonado; a partir de ahora, iremos para arriba”.
Es un absurdo, a estas alturas, pedirle a un medio que se olvide del entretenimiento. Precisamente porque, en parte, la buena noticia es la noticia entretenida. Pero ¿hasta qué punto debe perder el periodismo su función? ¿Dónde está la frontera entre el periodismo para el lector y el periodismo del lector? Cada vez la información y la investigación se encuentran más marginadas, en favor de una publicidad expansiva y de unas opiniones poco fundadas que apenas aportan nada al conocimiento del lector.
Aunque el ciudadano debe estar presente en los diarios, puesto que a él se dirigen, no debería recortarse el espacio para la información rica y rigurosa. Los periódicos, y no digamos las cadenas de televisión, ya ignoran demasiadas noticias por falta de espacio o de tiempo, en este impaciente mundo de la prisa. Si al menos la inclusión de estos contenidos “ciudadanos” supusiese un aumento de la cantidad de páginas… Pero los números priman a menudo sobre lo etéreo, y las ideas sobre lo que es conveniente −para el periodismo, para el periodista y para el lector− son sólo eso, reflexiones. Quizá deba enviar una de ellas a la edición digital de El Correo. Probablemente la tendrán muy en cuenta.